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En muchas ocasiones el olor a asado traspasa y estimula el sentido del gusto de muchos hombres. Aunque sólo unos pocos piensan en qué tipo de señales y mensajes siguen fluyendo del cadáver de la criatura asesinada o qué tipo de informaciones acoge el que la come. Tampoco piensan en lo que esas informaciones, según sean las circunstancias, provocarán entonces en su organismo.

Un pequeño pollito recién salido del huevo, con su suave plumón y su fino piar conmueve a algunos. ¿Pero cómo les va a esos animalitos con algunos meses más, por ejemplo a un pollo?

Si una moderna fábrica de huevos tiene que ser provista de futuras gallinas ponedoras, su destino ya está sellado. Los experimentados trabajadores seleccionan hábilmente a todos los pollos machos, que entonces se matan de la forma más barata posible y se añaden al sistema de aprovechamiento de cadáveres para volver a ser utilizados. De la misma forma sería también posible que nuestro pollo acabe como alimento vivo en un zoológico. O como muchos otros sea descuartizado vivo y hecho puré en una máquina preparada para ello, para en forma troceada traer ganancia a las empresas de pollería.

Quizás el pollo esté destinado a ser vendido y comido como pollo asado. Un pollo cebado pasa su existencia, que no puede ser descrita como vida, desconsoladamente y con poca luz. Una cría y explotación sofisticada de animales, en las que conscientemente se llevan a cabo cambios en el comportamiento de los animales, que sirven para conseguir la mayor ganancia posible, una elevada aplicación de medicamentos y el aprovechamiento de los resultados en la investigación del comportamiento, hacen posible que nuestro pollo, así como los que sufren con él, haya conseguido en 6 semanas el peso necesario para la matanza. Decapitado y destripado se le lleva al comercio, ya preparado para ser asado.

¿Qué siente ese joven ser vivo antes de morir, en todo caso de forma cruel y no natural? Su miedo, su dolor, su tristeza se transmiten a todos los animales de la Tierra y la información de ese sufrimiento y dolor va a las substancias de sus cuerpos. El hombre se las come. No se puede decir que ese pollo haya vivido en su breve existencia, sólo ha sufrido.

Tampoco las plantas se pueden desarrollar como el Creador lo ha previsto para ellas. Cada planta, sea pequeña o grande, es una forma de vida. Ella siente. ¿Qué es lo que siente cuando es arrancada, tirada y maltratada conscientemente? Se talan los árboles cuando están en su savia; los frutos son arrancados del suelo de la Tierra, las formas de vida vegetales son rociadas con veneno. También aquí las señales van a través de miles y miles de kilómetros alrededor de todo el mundo. La Tierra se ha convertido así en un lugar de horror.

Si usted lee esto con sensatez y corazón y a pesar de todo sigue comiendo carne, entonces no tiene que sorprenderse si algún día sufre bajo lo que ha contribuido a causar. Dado que la ley de causa y efecto dosifica con precisión a cada causante la parte de culpa que le corresponde, a usted le irá de forma parecida a cómo contribuyó a que los animales sufrieran bajo la bestia humana. Pues: lo que siembres, cosecharás. Y además ninguna energía se pierde.

La “» Fundación Gabriele” se ha propuesto ofrecerle a los animales un hogar donde puedan vivir sin miedo, y muy paulatinamente vuelvan a tener confianza en los hombres que aman a sus semejantes.

Cuando el Espíritu confió a los hombres la Tierra con sus minerales, plantas y animales, es decir, la puso bajo la protección de ellos, Dios les enseñó las leyes de la vida, en las cuales también están contenidas las leyes de la naturaleza. Dios exhortó a tratar a los animales, plantas y minerales según Sus leyes del amor y la unidad y a no matar intencionadamente a ningún animal ni comérselo.

Jesús de Nazaret enseñó en Su Sermón de la Montaña y como el Cristo de Dios también en los últimos 30 años, el camino para el refinamiento de los sentidos, para que el hombre deje paulatinamente de comer carne y se alimente de aquello que la Tierra está dispuesta a darle con gusto. Los frutos de los campos, cereales, verduras, frutas e hierbas regalan lo que el hombre necesita para mantener sano de forma natural su cuerpo, que es un cuerpo de la naturaleza.

De la publicación gratuita: “» El asesinato a los animales es la muerte de los hombres
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