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TRANSPORTE LLENO DE SUFRIMIENTO

«Nos transportáis miles de kilómetros a lo largo de toda Europa. Días enteros estamos amontonados en un espacio reducido, sin agua, sin alimentos, con un calor elevadísimo, o bien helados de frío. Con huesos rotos y heridas abiertas. Muchos de nosotros no sobrevivimos el transporte. Morimos de sed, estamos aplastados, morimos debido a las granves heridas, o por el pánico y el estrés. En el camino hacia el matadero muchos de nosotros estamos tan débiles que no
podemos caminar ni cien metros más. Para que nos movamos con más rapidez nos pinchan con ganchos metálicos en el hocico, en los ojos o en el ano».

ASESINATO BRUTAL EN EL MATADERO

«Cuando el matarife nos abre, nos degolla, nos aserra las piernas, estamos a menudo aún completamente conscientes. Bramamos colgados de los ganchos, pataleamos por el miedo a la muerte y bajo dolores infernales. Y los animales que están detrás de nosotros tienen que ver nuestras torturas sabiendo que a ellos también les sucederá lo mismo. Pero vosotros no conocéis la compasión. A ésto lo llamáis razonable, porque nos queréis comer»

LA EJECUCIÓN

«Con una tenaza eléctrica intentáis anestesiarnos a nosotros los cerdos. El dolor estremece nuestro cuerpo, todo nuestro cuerpo, como un rayo. Pensáis que no sentimos nada cuando después del electrochoque nos arrojáis al agua hirviendo para quemarnos los pelos de la piel. Pero vuestra anestesia no actúa por mucho tiempo. En cuerpo vivo experimentamos cómo se llenan nuestros pulmones con el agua hirviendo. ¡una muerte horrible!»