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Anualmente se matan en todo el mundo 45 mil millones de animales para el consumo humano. En Alemania son por ejemplo 332.100.000 gallinas de cría intensiva, 40.200.000 cerdos, 24.000.000 de gallinas para caldo, 20.300.000 pavos, 14.200.000 patos, 4.100.000 bueyes, 1.000.000 de gansos, 900.000 ovejas y cabras y 7.500 caballos.

Los animales claman:
«Sufrimos porque el 90% de las personas comen animales»

EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE LAS GALLINAS

«Nosotras las gallinas ponedoras consumimos nuestra breve existencia en naves sin ventanas, en jaulas de grupo de hasta ocho pisos. 22 gallinas comparten un metro cuadrado, el hedor es insoportable.

Ya a los 14 ó 18 meses de campo de concentración de gallinas, no tenemos ya el rendemiento de poner lo que se nos exige, y vamos a parar a la olla de caldo. Casi una quinta parte de nosotras ni siquiera sobrevive este año y medio: morimos del estrés, de enfermedades infecciosas o de los huesos, etc...»

EN LA CÁRCEL DE LAS VACAS

«A nosotras se nos encierra en estrechos cajones de madera, en los cuales apenas si nos podemos mover. Hasta el día de nuestro asesinato, que vosotros llamáis matanza, se pone a nuestra disposición no más de un metro cuadrado de superficie, de esta forma los ganaderos intensivos aumentan al máximo su ganancia. En lugar de la leche materna, nos dan a beber un clado grasiento compuesto por leche en polvo, sebo de ballena y mucha sal. Debido a la mucha sal, padecemos una terrible sed, y ya que no nos dan agua, bebemos aún más de la papilla salada. De esta forma, en poco tiempo se nos ceba hasta obtener el peso deseado para la matanza. En todo el transcurso de nuestra breve y solitaria vida no vemos ni una sola vez un prado verde. El sol lo vemos por primera vez de camino hacia el mataredo...»

EN EL GHETTO DE LOS CERDOS

«En grandes grupos de entre 80 a 200 animales, nosotros los cerdos somos mantenidos en una oscuridad casi permanente. Vivimos sobre un suelo de cemento sin paja, lo que para muchos causa daños a las articulaciones. Se nos produce como en una fábrica: las madres de los cerdos son fecundadas artificialmente en cajones individuales.
Durante las 15 semanas de la preñez tienen que vivir vegetando en un espacio reducidísimo con luz mortecina. Para dar a luz son atadas en cajones especiales para "descerdar". Apenas si pueden moverse, sólo levantarse y volver a tumbarse. De esta forma les resulta casi imposible cuidar de sus crías».

EN LA CELDA DE MUERTE DE LOS PAVOS

«Nosotros los pavos de la ganadería intensiva sufrimos aún más que las gallinas. Dado que nuestro pecho es la parte más cara y codiciada, nuestros huesos, tendones, esqueleto y piernas no pueden resistir el crecimiento demasiado rápido y nos encorvamos por el peso de nuestra propia carne. Al final de nuestra vida de 22 semanas nos deslizamos o yacemos sobre nuestro pecho excesivamente crecido. Al igual que en los campos de concentración de las gallinas, a los patos y a nosotros los pavos nos parten el pico, sin anestesia. Las consecuencias son dolores
e irritaciones permanentes. Es como si a vosotros los hombres os cortaran los labios».