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18.06.06 - Catálogo de "diversiones"

...El catálogo de "diversiones", según relato de Alfonso Chillerón, presidente de la Asociación Nacional para la Protección y Bienestar de los Animales (ANPBA), abarca desde becerradas en que se clava espadas al ganado y se le empuja luego contra el suelo para rematar la faena, a jinetes montados en burro que tratan de descabezar aves, incluso con mordiscos en el cuello; espectáculos del degüello del cerdo, sin previo aturdimiento del animal como manda la ley, arrastrados a la mesa del sacrificio de un gancho insertado en la papada; la pava arrojada desde el campanario sobre la multitud, piñatas con puercos y gallos, hasta toros a los que se arroja al mar, se les da candela e incluso se les prenden fuegos artificiales en la cornamenta, o se les ensoga y arrastra por las calles...

...El toro, paradójicamente símbolo patrio de nobleza y bravura, ha resultado ser el campeón de los martirizados.

...sobre esta tradición también hay otras miradas. Así desde el Ayuntamiento cauriense, su portavoz explicó a D7 que "lo que se lanza al toro no son dardos, aunque quizá el efecto visual sea otro. Lo que se le hace al animal, que tiene la piel muy dura, por lo que es como si a usted le picase un mosquito, es clavarle unas cosas muy ligeras que se tiran con un canuto. Parece que el toro está herido, pero no le pasa nada. Es una tradición ancestral y los canutos, artesanales, a lo que ya sólo se dedican dos personas. Los canutillos se lanzan durante el encierro (300 metros), hasta que el toro llega a la plaza donde se le recorta (25 minutos) y después, tras el aviso de las campanas, escapa a las calles. El toro de Coria no espera que vayan a por él, como haría uno noble y bravo, sino que busca la salida. La gente desde las casas le tira agua para refrescarle, y, a partir de ahí, lo que dure el toro". ¿Lo que dure? "El juego que dé. Luego, se le mata con un rifle. Esta tradición aúna pasado y presente, es un punto de encuentro y de diversión"...

...En nombre de la tradición y la cultura, España utiliza al año 70.000 animales para dirvertirse en festejos populares...

Extracto del artículo:
"Crueldad animal, fiestas bárvaras"
Virginia Ródenas
Diario Montañés (18.06.06)



Algunos ejemplos gráficos de estas "diversiones":

Embolado  Ensogado  Rejoneo  Toro de Coria 

24.11.03 - Información para la prensa

La Corte Internacional de Justicia por los
Derechos de los Animales condena las corridas de toros

El 24.11.2003 tuvo lugar en Bruselas un proceso ante la Corte Internacional de Justicia por los Derechos de los Animales de la fundación suiza del medio ambiente Fondation Franz Weber que llamó grandemente la atención. Se trataba de las corridas de toros en España, Francia y Portugal. Se acusó, entre otros, al Presidente del gobierno español, D. José María Aznar López, al Primer Ministro francés, D. Jean-Pierre Raffarin y al Presidente del gobierno portugués D. Jorge Sampaio. Las acusaciones fueron presentadas por organizaciones europeas para la protección de los animales, entre las que se contaba la fundación española Fundación Altarriba.

La representación de la acusación principal estuvo a cargo del abogado alemán Dr. Christian Sailer. Se incluye una copia de la acusación.

A las 4 de la tarde se dio a conocer la sentencia, en la que el Tribunal, bajo la presidencia del Sr. Franz Weber, condenó a las corridas de toros como una atrocidad, como un acto de barbarie, exigiéndose medidas legales para prohibirlas. Entre otras cosas se pidió a la Comisión Europea que suspendiera de inmediato las subvenciones de las corridas de toros, y a que se ocupara de alcanzar una prohibición a nivel europeo. Además se solicitó a la Asamblea Constitucional que acogiera en la Constitución Europea la protección de los animales como una meta de la Unión Europea. Por último se apeló ante los medios de comunicación a que se abstuvieran de difundir y mostrar reportajes de películas sobre corridas de toros, en todo caso dentro de las horas de emisión que están al alcance de los niños. Fuera de ello se solicitó a las Iglesias que condenaran los sangrientos espectáculos de las corridas de toros, impartiendo las instrucciones correspondientes a sus fieles.

EXCOMUNIÓN A PERPETUIDAD

San Pío V: Bula «DE SALUTIS GREGIS DOMINICI» (1567)

[Traducida del texto latino en «Bullarum Diplomatum et Privilegiorum Sanctorum Romanorum Pontificum Taurinensis editio», tomo VII, Augustae Taurinorum 1862, páginas 630-631] Pío obispo, siervo de los siervos de Dios para perpetua memoria]

Pensando con solicitud en la salvación de la grey del Señor, confiada a nuestro cuidado por disposición divina, como estamos obligados a ello por imperativo de nuestro ministerio pastoral, nos afanamos incesantemente en apartar a todos los fieles de dicha grey de los peligros inminentes del cuerpo, así como de la ruina del alma.

1. En verdad, si bien se prohibió, por decreto del concilio de Trento, el detestable uso del duelo --introducido por el diablo para conseguir, con la muerte cruenta del cuerpo, la ruina también del alma--, así y todo no han cesado aún, en muchas ciudades y en muchísimos lugares, las luchas con toros y otras fieras en espectáculos públicos y privados, para hacer exhibición de fuerza y audacia; lo cual acarrea a menudo incluso muertes humanas, mutilación de miembros y peligro para el alma.

2. Por lo tanto, Nos, considerando que esos espectáculos en que se corren toros y fieras en el circo o en la plaza pública no tienen nada que ver con la piedad y caridad cristiana, y queriendo abolir tales espectáculos cruentos y vergonzosos, propios no de hombres sino del demonio, y proveer a la salvación de las almas, en la medida de nuestras posibilidades con la ayuda de Dios, prohibimos terminantemente por esta nuestra Constitución, que estará vigente perpetuamente, bajo pena de excomunión y de anatema en que se incurrirá por el hecho mismo (ipso facto), que todos y cada uno de los príncipes cristianos, cualquiera que sea la dignidad de que estén revestidos, sea eclesiástica o civil, incluso imperial o real o de cualquier otra clase, cualquiera que sea el nombre con el que se los designe o cualquiera que sea su comunidad o estado, permitan la celebración de esos espectáculos en que se corren toros y otras fieras es sus provincias, ciudades, territorios, plazas fuertes, y lugares donde se lleven a cabo.
Prohibimos, asimismo, que los soldados y cualesquiera otras personas osen enfrentarse con toros u otras fieras en los citados espectáculos, sea a pie o a caballo.

3. Y si alguno de ellos muriere allí, no se le dé sepultura eclesiástica.

4. Del mismo modo, prohibimos bajo pena de excomunión que los clérigos, tanto regulares como seculares, que tengan un beneficio eclesiástico o hayan recibido órdenes sagradas tomen parte en esos espectáculos.

5. Dejamos sin efecto y anulamos, y decretamos y declaramos que se consideren perpetuamente revocadas, nulas e írritas todas las obligaciones, juramentos y votos que hasta ahora se hayan hecho o vayan a hacerse en adelante, lo cual queda prohibido, por cualquier persona, colectividad o colegio, sobre tales corridas de toros, aunque sean, como ellos erróneamente piensan, en honor de los santos o de alguna solemnidad y festividad de la iglesia, que deben celebrarse y venerarse con alabanzas divinas, alegría espiritual y obras piadosas, y no con diversiones de esa clase.

6. Mandamos a todos los príncipes, condes y barones feudatarios de la Santa Iglesia Romana, bajo pena de privación de los feudos concedidos por la misma Iglesia Romana, y exhortamos en el Señor y mandamos, en virtud de santa obediencia, a los demás príncipes cristianos y a los señores de las tierras, de los que hemos hecho mención, que, en honor y reverencia al nombre del Señor, hagan cumplir escrupulosamente en sus dominios y tierras todo lo que arriba hemos ordenado; y serán abundantemente recompensados por el mismo Dios por tan buena obra.

7. A todos nuestros hermanos patriarcas, primados, arzobispos y obispos y a otros ordinarios locales en virtud de santa obediencia, apelando al juicio divino y a la amenaza de la maldición eterna, que hagan publicar suficientemente nuestro escrito en las ciudades y diócesis propias y cuiden de que se cumplan, incluso bajo penas y censuras eclesiásticas, lo que arriba hemos ordenado.

8. Sin que pueda aducirse en contra cualesquiera constituciones u ordenamientos apostólicos y exenciones, privilegios, indultos, facultades y cartas apostólicas concedidas, aprobadas e innovadas por iniciativa propia o de cualquier otra manera a cualesquiera personas, de cualquier rango y condición, bajo cualquier tenor y forma y con cualesquiera cláusulas, incluso derogatorias de derogatorias, y con otras cláusulas más eficaces e inusuales, así como también otros decretos invalidantes, en general o en casos particulares y, teniendo por reproducido el contenido de todos esos documentos mediante el presente escrito, especial y expresamente los derogamos, lo mismo que cualquier otro documento que se oponga.

9. Queremos que el presente escrito se haga público en la forma acostumbrada en nuestra Cancillería Apostólica y se cuente entre las constituciones que estarán vigentes perpetuamente y que se otorgue a sus copias, incluso impresas, firmadas por notario público y refrendadas con el sello de algún prelado, exactamente la misma autoridad que se otorgaría al presente escrito si fuera exhibido y presentado.


Por tanto, absolutamente a nadie etc. Dado en Roma, junto a San Pedro, el año 1567 de la Encarnación del Señor, en las Calendas de Noviembre, segundo año de nuestro pontificado. Dado el 1 de noviembre de 1567, segundo año del pontificado.